Los regalos navideños, el capricho de los más pequeños, ilusiones para regalar a los niños y mayores
Nos escandalizamos y criticamos de forma natural el consumismo, formamos parte de ello, aunque la mayoría de veces nos avergüence, como a mi esta misma tarde.
Me he dejado la mitad de mi sueldo o un poco más en los regalos navideños, penoso por mi forma de ser, pero no me queda más remedio que involucrarme, al menos para la ilusión de los más pequeños del hogar, total, me he gastado la mitad en otras ocasiones con tan solo una cena con algunos amigos, como no les voy a dar el capricho, aunque eso signifique caer en el propio veneno del que siempre he renegado.
Hoy he tenido la posibilidad de mezclarme entre humanos dispuestos a hipotecar dos meses de sus vidas por ver a más de un familiar sonreír, hasta cierto punto recompensa, aunque a mi bolsillo le compensaría más esperar las dichosas rebajas, puto consumismo, pero que remedio entre los remedios.
Dentro de los comercios, he visto todo tipo de personajillos quejarse de los precios abusivos, lo cierto es que se paga menos por un polvo de primera calidad, mientras esperaba en la cola me preguntaba cuantos de ellos hicieron dicha inversión en el último mes, que me imaginación la mía, jeje.
En el fondo siento el espíritu navideño en mi, o quizás prefiero pensar que de eso se trata antes de colgar al encantador Papá Noel que últimamente (no creo que sea casualidad) me encuentro en cada esquina, es una pena que se haya perdido la niña que estaba dentro de mi, con esa ilusión ciega, o más bien podríamos decir que la niña se cansó de envolver regalos con papel de todo menos de un euro y empezó a encontrarle el gusto a chupar piruletas.
En fin, las coletas para las infantiles, yo esta noche me serviré un buen cava a la salud de todos los leyentes... Felices fiestas, hip hip.